
Pienso mucho en ti, la verdad es que pienso todo el día en ti. Me levanto con tu imagen en la cabeza, recordando esos días en que al despertar miraba el móvil y leía un mensaje tuyo dándome los buenos días. A lo largo del día te recuerdo constantemente, cuando paso por algún sitio por donde estuvimos, revivo esos momentos.
Todo me hace recordar esos meses tan cortos pero intensos que estuvimos juntos, los más felices de mi vida. Cuando me acuesto sigo pensando en esos días en que me iba a dormir lleno de ilusión, pensando en que despertaría en un nuevo y esperanzador día a tu lado. Y también, algunos días, hasta sueño contigo.
Y así van pasando estos días grises desde que lo dejamos. Dijimos que mejor ser amigos, que no estábamos enamorados y ser novios era engañarnos a nosotros mismos. Sin embargo, ahora me doy cuenta de lo importante que eras para mí. Pese a la infinidad de cosas que tengo que hacer, no consigo distraerme lo suficiente ni ocupar todo mi tiempo para poder alejarte de mí. Me siento tan mal... Dicen que a veces no valoras las cosas hasta que las pierdes y he comprobado que es verdad.
No sé que pensarás. Ojalá pudiera saber qué pasa por tu cabeza. Me gustaría tanto que volviésemos a intentarlo... De momento me quedo más tranquilo diciéndote lo que pienso. Ahora queda en tus manos. Y aun sabiendo que será difícil que quieras volver, déjame decirte una vez más esas palabras que tanto me gustaba decirte en voz baja al oído: "te quiero, Silvia, te quiero".
Eduardo Vicente
LD: Lo más leído