
Pues eso...
Asco, rabia, rubor, sonrojo, humillación, infamia, incredulidad, desamparo, soledad, desasosiego, prepotencia, malicia, desproporción, injusticia y sobre todo vergüenza. Todo esto mezclado sentí ayer al ver el atropello que el Ayuntamiento de Madrid llevó a cabo sobre los ciudadanos desalojados del Puente de Vallecas. Si hay una justificación para ser liberal, es el de frenar el poder despótico que el Estado ejerce sobre el individuo. Pues con lo que sucedió ayer en Madrid es imposible no gritar lo más alto posible "SOY LIBERAL". El Estado utilizó todos los medios a su alcance para actuar al servicio de sí mismo y contra el ciudadano. No recordaba tanta policía junta salvo cuando un político acude a un evento.
Los ciudadanos de Madrid nos sentimos marionetas de los caprichos de nuestro Ayuntamiento. Esos que fueron inventados para estar más cerca de los ciudadanos. Pero con compañías como éstas... prefiero estar sola.
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